Aunque únicamente sea un día o dos

Sigue tú con mi vida

#13 Víctor Ramos Barceló: Sigue tú con mi vida

sábado 19 de abril de 2008 by bydiox

9:30 de la mañana de un viernes, te despiertas, levantas la manta y las bajas temperaturas te producen un escalofrío. El invierno ya casi está aquí. Miras tu móvil y ves que hay bastantes llamadas perdidas, muchas más de lo normal y no es casualidad, hoy es el primer día en que tu edad tiene un “2” en las decenas. Abres la puerta de la habitación y tu madre se abalanza sobre ti con gran alegría, su único hijo cumple años y eso le llena de ilusión y orgullo, te dice que esperes ahí, se va y de repente aparece con un regalo: es esa colonia que tanto te gusta y un muñeco a modo de llavero que está muy gracioso. Te sientes bastante especial aun cuando sabes que cumplir años es de lo más normal del mundo.

Vas al PC, abres el correo y hay unas 10 felicitaciones de amigos, gente de clase y familiares. No esperabas tantas y se te pone una sonrisa tan radiante que parece ensayada durante horas. Vas a la cocina y desayunas pensando en que falta una felicitación de alguien importante, es raro que no haya dado señales de vida, hace 5 días fue su cumpleaños y recibió tu felicitación y regalo. En ese momento suena el timbre de casa. Son tus dos vecinas, años juntos con miles de historias vividas, ya no sois niños y os ven poco pero sabes que puedes contar con ellas. Te felicitan, te besan y te preguntan que tal el día, llevas 30 minutos despierto y ha sido de lo mejorcito que podría ser, desayunan contigo y una se va a clase y la otra va a la biblioteca.

Vas al gimnasio, aquí nadie te conoce y es mejor así. Nada mejor que poder estar 1 hora al día esforzándote en algo que ves que funciona, hace 6 meses que te apuntaste y te ves mucho mejor, ha desaparecido esa barriguilla que tenías y estás bastante más fuerte. Te gustas a ti mismo y es una sensación muy placentera.

Vuelves a casa y estudias un par de horas, los exámenes están al caer y no quieres quedarte atrás, ya ha pasado otras veces y aprendiste la lección. Te duchas, comes tu comida favorita que tu madre te ha estado haciendo durante toda la mañana, no hay nada mejor que los canelones. Llamas a alguien al móvil, no te lo coge, ¿qué pasa? Siempre lo lleva encima, da igual, va a tu clase y allí hablarás con ella.

Sales de casa y saludas con una sonrisa a todos los vecinos del bloque que salen a tu paso, la mayoría son gente bastante mayor con los que sólo tienes ese trato, no sabes mucho más de ellos pero si no estuvieran, les echarías de menos, son una de esas pequeñas cosas que añoras cuando desaparecen y que obvias cuando las tienes ahí.

Llegas a clase con 5 minutos de adelanto para hablar con tus compañeros, sólo 3 saben que es tu cumpleaños, nada más llegar les haces una señal para que no digan nada, es inútil, ya lo habían hecho antes de llegar tú y todos los que están allí se arremolinan en torno a ti para felicitarme, preguntarte qué te han regalado y decirte que aparentas más joven de la edad que tienes, a eso contestas con humor: “Cuando todos tengamos 40, yo iré con jovencitas y a saber con qué iréis vosotros”. Miras alrededor y no ves a quien buscas, no ha venido, viene de bastante lejos y piensas que se puede haber retrasado, es raro pero posible. Empiezan las clases, no están mal, no las ves muy útiles pero algo aprendes, has dado muchos principios activos nuevos que tendrás que estudiar, miedo te da el próximo examen.

Sales de clase y alguien te llama, es tu novia. Llevas a penas una semana con ella y se ha convertido en alguien muy importante, no te quieres hacer muchas ilusiones porque sabes que estas cosas son complicadas pero no te puedes resistir, para ti es perfecta. Viene hacia ti corriendo, te besa, te felicita y te dice que tiene un plan para hoy, algo que no te esperas. Te quedas realmente sorprendido, era rara su desaparición hoy y que no te felicitara pero eso del plan te deja muy descolocado. Ya es casi la hora de la cena y te lleva a un restaurante italiano muy bueno, cenais los dos tranquilamente, charlando de cómo os ha ido el día, más bien el tuyo, ella no suelta prenda; algo trama…

Cuando acabais de cenar dice que empieza la noche de las sorpresas, paramos en un pub, el cual hacía mucho que no visitabas, casi 5 años, y nunca habías ido con ella, no sabías que lo conocía. Al bajar del coche la miras y no para de sonreír, es guapísima y muy simpática. Cuando entras al pub alguien te grita, te giras y no puede ser. Allí está tu mejor amigo, al cual ves una vez al año en Navidad, vive en Dublín y está estupendo. Te felicita y te da una camiseta horrible como regalo. Tuvo siempre un gusto malísimo para la ropa pero siempre ha tenido mucho porte. Estáis allí los tres durante horas y por fin se desvela que ella no ha ido a clase para ir a recogerle a él al aeropuerto, se pusieron en contacto hace un par de semanas para darte esta sorpresa. Él estará en España sólo 3 días y mañana comerás en casa de sus padres., vosotros tres, tus padres y los suyos, pues son amigos desde hace años.

Al salir de allí, tu novia le lleva a su casa y a ti a la tuya. Para el coche en el aparcamiento de tu casa y saca un regalo del maletero, una chaqueta que te gustaba y una colonia. Te dice que mañana te recoge para ir a comer y te dice que te quiere, los ojos le brillan de forma increíble. Os despedís y pones rumbo a tu portal, cuando entras en el ascensor ves tu cara reflejada en el espejo y lo único que te viene a la mente es: “Eres muy feliz”.

(Sigue tú con mi vida por un día o dos, Víctor Ramos Barceló, 15/04/2008)

#12 Shalauras: Sigue tú con mi vida

by bydiox

Te levantas a las 8.45, como casi siempre el despertador lo pusiste a las 08:00, pero bueno, decidiste levantarte a las 8.45 ya que trabajas por la tarde.
Te estiras como si fueras a crecer más hasta que escuchas al perro pedirte que lo saques a la calle, así que te vistes con la ropa que te pondrás después para ir al gimnasio. Una vez vestido decides pasear al perro, así que tras 15 minutos esperando a que haga sus necesidades, te das cuenta de que se te va a echar la mañana muy pronto y no te va a cundir nada en el estudio.

Llegas a casa y desayunas algo (colacao y tostadas), acto seguido decides navegar un poco por internet, son las 10:30 ya, así que decides ir al gimnasio antes de que se me haga más tarde. Llegas al gimnasio y al ser Lunes, hoy toca pecho y biceps así que tras el día de musculación, cinta y abodminales, vuelves a casa sobre las 12:45.
Mientras vuelves a casa y decides qué hacer, recuerdas que te estás sacando el certificado Cisco y que debes estudiar para el examen del día 25/04, así que te dispones a estudiar y puff!! ¿química física? ¿Por qué estás estudiando eso si ya eres informático? En fin, no lo entiendes pero lo haces.
Dan las 13.30 y toca volver a pasear al perro y hacerte la comida, así que cumples con todas tus obligaciones, no sin antes hacer la cama, una vez acabadas las tareas, te duchas, te vistes y vas al trabajo, 30 min conduciendo, pilla algo lejos..
Una vez en el trabajo te endosas la chaqueta azul de Administrador de Sistemas y a trabajar, informes, busca de virus, troyanos...
A las 20:00 toca salir, a las 21 tienes fútbol donde esperas que puedas respirar un poco de ir siempre a contrareloj. Llegan las benditas 20:00 y toca irse camino del fútbol donde te esperan los amigos, tras 2 horas de fútbol (pasión de multitudes) acabas rendido y no sólo por el fútbol, sino por el ritmo diario que llevas. Vuelves a casa sobre las 23.30 así que toca ducharse por segunda vez en el día de hoy y cenar algo, que ya tocaba por cierto, una vez cenado y duchado, navegas un poco más por la red y enciendes el msn para hablar con los amigos.
Finalmente a las 00:23 decides acostarte esperando al día de mañana.

(Sigue tú con mi vida, Shalauras, 15/04/2008)

#11 templari0: Sigue tú con mi vida

by bydiox

Suena la alarma del reloj, son las 7.00, rápidamente la apagas y te levantas, ya oyes a tu madre que viene de camino a despertarte, un día más, he sido más rápido que ella (mihihihi).

Vas al baño, te lavas la cara, te vistes, sales al salón y tu buena madre ya te tiene el desayuno preparado, te tomas unas tostadas, un zumo mientras te pones las lentillas, recoges todo, vuelves al baño, te peinas y te acicalas un poco, recoges la cartera, te despides de tu madre y sales de casa.

Te pones el iPod, y mientras el aire frío te va dando en la cara subes el volumen y dejas que la música de Chopin, Mozart, Beethoven... te invada. Vas relajado. Haces el mismo recorrido todos los días. Caminas lentamente, llegas a la parada del autobús y... Oh, otro puto día que va lleno... ¡qué hastío!... te montas a empujones intentando no rozarte con nadie, metes el bonobús y vas al mismo rinconcito de todos los días, mientras miras por la ventana intentas aislarte de todo lo que te rodee, miras a alguien y piensas en como será su vida, si habrá algo interesante...

Ahora suena Vivaldi, aguantas la media hora de camino y llegas a tu destino, intentas no mirar a nadie para no verte obligado a saludar o a irte con ellos hasta clase, es muy temprano, estoy relajado, no quiero hablar con nadie...

Con esta misión superada entras en clase y diriges la mirada hacia donde están tus "colegas", te sientas hablas un rato y empieza la clase, te aburre, no es lo que tú querías, pero debes de estar ahí, no te interesa ni te llama la atención la materia, pero atiendes que para algo has madrugado.

En los cambios de clase te ríes con tus colegas y te lo pasas bien, aunque en cada comentario suyo tu pienses interiormente que te hacen involucionar y que son prescindibles en tu vida, justo cuando te sientes fuera de esta sociedad y un monstruo termina la clase y vuelves a la parada del bus, en el iPod suena algo más alegre, te sientas, ahora sí, y sacas el libro que tienes guardado en la cartera. Te pones a leer algo interesante.

Llegas a tu destino, intentas pasar haciéndote un hueco, te bajas y caminas bajo el sol hasta tu casa. Vas pensando en la rutina del día a día, miras a la izquierda cuando pasas por una tienda de todo a 100, observas de pasada a esa chinita que te tiene loco, llegas, comes y te pones en el ordenador. Haces trabajos, avanzas en lo que tengas que hacer de la facultad, o simplemente vagueas durante horas. Llega la hora de cenar y de ver cualquier serie en el PC. Después, hora de ir a la cama.

Allí piensas qué podrías cambiar, qué hacer para darle emoción... piensas en que sólo tienes dos amigos en los que confiar y una ex novia con la cuál no dejas de jugar con sus sentimientos. Te sientes culpable, piensas si aún quieres a tu ex novia... hay días en los que crees que no y días en los que piensas que sí, aunque ya no tanto como antes. Piensas en si encontrarás a alguien lo suficientemente inteligente como para hablar durante horas sin cansarte, piensas en que tal vez ese alguien puede tener forma femenina y puede ser tu media naranja.

Filosofas sobre la vida, sobre tu manera de entenderla y de moverte, piensas en escribir un día todos éstos pensamientos. Estás loco, piensas. La sociedad es tan amargamente simple y lineal... Piensas con hastío que mañana volverá a ser otro día igual, o tal vez, mañana sea el día en que tu vida de un vuelco.


(Sigue tú con mi vida, f.d.d.m 'aka' templari0, 15/04/08)

#10 Tomás Antonaya: Sigue tú con mi vida

by bydiox

Te despierta tu madre. Ocho y media, un rato más de sueño no hace daño a nadie. Bajas a las nueve, al sofá, obviamente. Pon la tele y desayuna batido con un par de galletas. Enciende el portátil. Pon una lista con toda tu música, mientras, haz unos test de la autoescuela.
Vístete de corto, y a seguir con la rutina de entrenamiento. Cada vez parece que estoy más cerca.

Vuelves a casa, te refrescas un poco y reanudas la tarea. Sigues con tu música. Cotilleas el msn, tuenti y demás. Sabes que el tiempo corre muy rápido, y además tienes que estudiar para selectividad (otra vez), porque tu primer año de universitario fue un fracaso.

Se acerca la hora de comer, bajas al patio a fumarte un cigarrillo. No fumas, pero llevas un tiempo que necesitas desconectar. No lo haces, sigues pensando en los que están lejos, piensas en ella, en su mirada, en su sonrisa, en sus besos...

Acabas de comer, y continúas por donde lo habías dejado. Cuando te quieres dar cuenta, son ya las cinco, así que te bajas al polideportivo a seguir entrenando. No lo hago sólo por obligación, sino también porque me hace evadirme del mundo real. Antes de cambiarte, echas un rato de charla con una amiga, y saludas a los que estén allí. Si tienes suerte, acabaráss jugando un partidito con unos amigos que han acudido. Cuando acabes, llamas a tu padre y os vais a nadar un poco.

A eso de las 9, vuelves a casa. Te sientes algo cansado, pero satisfecho por cumplir con tu trabajo. Cenas algo y si echan algo interesante en la tele, te quedas. Antes de acostarte te conectas un poco. Hablas con los amigos, los echas mucho de menos, y para rematar la noche, sí, unos cuantos test.

Se te cierran los ojos y vas a la cama. Te tomas una valeriana y escuchas algo de música antes de dormir. Piensas en lo de siempre, en que va a pasar este finde, en a ver si quedo con los colegas... acabas pensando lo mismo de todas las noches, aquello que te vuelve loco: esa mirada, esos labios, ese cuerpo, aquel fin de semana... te entra la melancolía y piensas qué coño habrás hecho mal para que todo sea tan distinto. Piensas en el futuro, te ves en INEF, tu sueño... pero si fallas... ¡no quieres pensarlo! vuelves a recordar aquellos labios y, finalmente, te duermes.

(Sigue tú con mi vida, Tomás Antonaya Godoy, 15/04/2008)

#09 Senén Alvaredo: Sigue tú con mi vida

by bydiox

Despiértate a la una de la tarde con los gritos de tu madre diciéndote que vayas a comer de una vez, comienza a abrir los ojos mientras tu madre entra cada dos minutos como una histérica y te acaba levantando de la cama de un tirón que acabas en el suelo, camina somnoliento por el pasillo en busca del servicio y lávate la cara para posteriormente ir a comer, come sin ganas, recién levantado mientras escuchas el monólogo de tu hermana contando cosas de su clase que a nadie le importan o escuchas como se mete con sus “amigas”, acaba de comer sin que nadie espere por ti, levántate de la mesa y mira la pila de platos que te están esperando para que los limpies, métete en la ducha e intenta olvidarte del mundo, escucha a tu madre golpeando la puerta mientras dice que el Atazar está seco por tu culpa, vístete como si fueras a una boda, ponte tu corbata y sal por la puerta de casa.

Corriendo, para coger ese maldito bus, que ves como pasa delante de tus narices sin llegar a cogerlo, espera quince minutos al próximo y sube en él, vete al final del bus y siéntate esperando mientras miras a alguna niña mona, levántate una parada antes para poder salir de ese mar de personas que se ha generado en tan sólo cinco paradas, bájate mirando como el otro autobús que debes coger iba justo delante del que te acabas de bajar, espera otros quince minutos, si tienes suerte, en pie mientras ves pasar otros buses que no tienes que coger.

Monta en el autobús repleto de personas, trata de hacerte hueco de llegar al fondo del bus donde es posible encuentres un sitio en el que no te vas a sentar pues seguramente se suba un anciano en la siguiente parada. Mira el reloj, piensa que ya llegas tarde si o si, desespérate por el atasco, y después, relájate, no te va la vida en ello, tan solo llegarás tarde un día más, baja del infernal autobús y desciende la cuesta que te llevará a la academia, abre la puerta y pide permiso para entrar mientras el profesor te increpa que siempre llegas tarde. Aguanta hora tras hora a unos monótonos profesores que no paran de vacilarte, tanto a ti como a tus compañeros, con aires de superioridad, como si los que hemos sido educados por la LOGSE fuésemos peores personas. Ten un escaso cuarto de hora de descanso durante seis horas de clase, aguanta a ese profesor de física que se limita a leer el libro, que si le planteas una duda es incapaz de responderte.

Sal de clase de noche, acompañado con dos compañeros y ve a esperar al bus de nuevo, habla de cosas relativas a vuestro futuro con ellos, observa como todos tus compañeros de academia se van bajando por el camino y eres el último en descender del frío autobús, camina hacia casa mientras la brisa acaricia tu rostro, es una brisa cargada de humo, de polvo, está sucia y eso te hace recordar lo bien que estarías tumbado sobre la esterilla en medio del campo en una excursión con tus amigos, sueña despierto mientras llegas a casa y métete en el obscuro portal, sube las escaleras sin querer llegar a casa.

Abre la puerta y observa como un día mas no te han esperado para cenar, entra en tu habitación, cámbiate de ropa, ve al baño lávate las manos y la cara, mírate un instante al espejo y pregúntate quien eres, ve a la cocina y siéntate con esa familia, es tu familia pero… ¿realmente les conoces? ¿Qué sabes de ellos? Apenas podrías responder un examen sobre sus vidas y mucho menos aprobarlo, observa cómo mientras tú comes tu familia se va levantando de la mesa y otra vez te quedas solo, pero realmente lo agradeces, algo de paz es todo lo que quieres tras un año tan monótono. Ve al ordenador, enciéndelo, conecta el msn y abre el Firefox, pon Media-vida en la primera pestaña y el Tuenti en la segunda, observa cómo se iluminan varias pestañas del msn, algunas que te alegran y otras que no tanto, respondes a todos cortésmente y dialogas con los que mejor te llevas, te entretienen hasta tarde, estas feliz puedes dedicarle tiempo a los que de verdad te importan, pese a que sea poco y ellos sean muchos, pero afortunadamente no están todos conectados.

Escucha los pasos de tu madre diciéndote que dejes el ordenador y te pongas a estudiar, alegando que son las doce cuando no son ni las once y media, aguanta otra vez que venga cada dos minutos gritando, hasta que por fin amenaza con quitar el cable de internet, es entonces cuando por fin reaccionas y dices que vale, que ya lo dejas, y minimizas todas las ventanas, posteriormente apagas el monitor y dejas el PC encendido alegando que se están bajando unas cosas.

Comienzas a recoger la mesa que tu hermano ha llenado de mierda, lo dejas todo en el sofá excepto una torre de libros que utilizas para que no se vea el portátil que pones al lado cuando entre tu madre en la sala, extiendes tus cosas por la mesa, abres el cuaderno, el primero que coges, y posteriormente abres el portátil y vuelves a abrir los programas que abriste antes, intenta convencer a la gente para que se meta en una multiconversación del msn y tírate horas hablando descansando de vez en cuando para visitar las madrugadas de off-topic o ir al salón a intentar que tu madre se acueste, ve a la cocina, ponte a desayunar a las dos de la madrugada y regresa a la sala a hacer que estudias, estate otras dos horas chateando, y vuelve a la cocina a desayunar, y otra vez vuelve a la sala en la cual deberías estar estudiando, y sigue por ese gran mundo que es internet, empiezas a pensar que deberías estudiar, que te queda poco para la oposición, pero no tienes ganas y te quedas hablando con los que tienen insomnio, estas entretenido, con ellos te sientes a gusto, vas descubriendo que no son tan diferentes a ti.

Estás cansado, te dispones a ir a cama, pero de pronto descubres esa pila de platos que se te olvidó fregar a mediodía acrecentada por los cachivaches empleados en la cena, los friegas con desgana, al acabar te lavas las manos y haces el pis de por la noche, te metes en tu habitación estas cansado, no puedes encender la luz porque tu hermano está durmiendo en la litera de arriba, con el móvil como linterna te las apañas como puedes, no tienes ganas ni de ponerte el pijama, te denudas, abres la ventana y bajas la persiana, te metes en cama y te tapas con la manta, te pones un pañuelo al cuello y cierras los ojos. Estas cansado, pero de pronto todo tu sueño se ha evaporado, miras al somier de la cama de arriba, soñando despierto, pensando en lo que podrás llegar a ser, imaginando como podría ser la mujer perfecta, esa mujer que no existe, pero que a todos nos gustaría encontrar.
Con el paso de las horas consigues dormirte, desdichado de ti, tu hermano se levanta en poco tiempo para ir a la universidad y no repara en que tú sigues durmiendo, suena su despertador, enciende la luz, baja de la cama de un salto, cuando no pisa tu colchón, meneándote, se cambia, hace mucho ruido y al fin te consigue despertar, te tapas con la almohada y tratas de seguir durmiendo, pero hasta que no se va eres incapaz de dormirte, al poco rato se levanta tu hermana que habita a apenas un par de habitaciones hacia el este, y posteriormente tu madre, que cuando no hace ruido limpiando la casa lo hace mientras prepara la comida.

En tus momentos de reflexión estás harto de una vida tan monótona y aburrida, pero te consuelas pensando que aun así tienes suerte con la vida que tienes, no te falta nada, tan sólo un poco de acción, y piensas en el año que viene, que todo cambiará, piensas que por fin tu sueño se hará realidad. Pero de pronto los gritos de tu madre te vuelven a despertar, prepárate para otro día igual…

(Sigue tú con mi vida por un día o dos, Senén Alvaredo, 14/04/2008)

#08: Juanaka: Sigue tú con mi vida

by bydiox

Muchos se quejan de tener que madrugar mucho en sus vidas, y como ahora estás en la mía no va a ser diferente, así pues, levántate a las cinco de la mañana porque tu abuela ha entrado en tu habitación al equivocarse, llévala a su habitación, se resistirá ya que ni te escucha ni te entiende, tampoco sabe quién eres tú. Ahora duerme y relájate...

Sí, son las seis y suena el despertador, oh mierda vuelve a ir mal, lo miras detenidamente, sí, la manecilla de la alarma marca las 7,30, ¿qué ha pasado? bueno, es igual, te vuelves a dormir esperando que milagrosamente te despierte el don divino de los gritos de tu madre...

Te despiertas y en 4 minutos has de salir , así que no te resistas ni te pegues a la cama, tienes clase y no puedes faltar, te vistes y sales , sin desayunar, por el camino en el coche el estomago te llama refunfuñando. Te empieza a doler, bueno ya almorzarás algo en la cafetería...

Son las ocho y diez, has llegado tarde, el profesor te mira, tú le miras, son miradas intensas pero no de pasión, los maricones suelen ser puntuales... Tú no.

La clase es aburrida y no te sirve para nada, pero has de ir porque algún día dará algo importante y justo será en la que te duermas, y cuando no estés hará el ejercicio obligatorio de asistencia...

Pasas la mañana en la universidad, una mañana inútil, vuelves a las 2,30 a casa, comes lo que hay si hay algo, y sino te lo haces, friegas y te pones a hacer la práctica que llevas retrasada, da igual cual, una que coges al azar.

Son las cuatro y te conectas al messenger , hablas con tu novia un rato, hasta las cinco y media, que has de salir, otra vez, para clase, más estúpida aún que las de por la mañana, a las siete sales de la universidad y vas a casa de tu novia, bueno un momento de paz, pero es sólo un momento, porque a las ocho tienes que volver, sí, otra vez a clase, esto empieza a ser una mierda y sólo llevas un día en mi vida. Se hacen las nueve y vuelves con la novia, te mareas (bueno , tanta vuelta es normal)... cenas con ella y te vuelves para casa tras dar una vuelta porque son las doce y mañana vuelves a madrugar.


(Sigue tú con mi vida, Juanaka, 14/04/08)

#07 Anónimo: Sigue tú con mi vida

by bydiox

La luz blanquecina te despierta. Malditas bombillas de bajo consumo, piensas. Tu madre está ante ti, diciéndote que te levantes ya, que tu padre va a llegar de trabajar y no debería verte vagueando. La despachas con unos cuantos balbuceos aspirantes a frases ordenadas. Te levantas, te pones el primer pantalón que pillas. Coges móvil y tabaco. Miras el móvil. Las 14:15. Ayer estuviste leyendo hasta las tantas, y eso te pasa factura. Caminas por el pasillo, llegas al baño, y meas. Después te lavas la cara. Con gesto cansado, te sientas en la silla del ordenador, te conectas al MSN y abres el navegador. Bien, parece que todavía funciona la línea de manera regular. Malditos sean los de Telefónica. Llevan meses diciéndote que la línea se cae debido a la sobrecarga del router, y que lo apagues cada noche. Lo haces, y además de perder la posibilidad de descargar cosas, sigue funcionando mal. Pero bah, no tienes ganas de llamar. Te fumas el primer cigarro del día, que deja tras de sí una leve irritación en la garganta. La voz estridente de tu madre resuena de nuevo por toda la casa: es hora de comer. Comes tan rápido como puedes, y te metes de nuevo en la habitación, cerrando la puerta. Ninguna ventanita parpadea en la barra de tareas. Abres la ventana del MSN, y miras cuántos contactos tienes conectados. Muchos, pero ninguno habla contigo. Y sabes que no hablan contigo por como te portas con ellos. Pero no soportas mantener una conversación artificial y fingida con alguien que no te interesa lo más mínimo, y eso se traduce en que pasas. Es uno de tus problemas, pasas de todo. Pero bueno, ya pensarás en eso más tarde. Te pones algo de música, algo nuevo, quizá alguna canción que no escuches desde hace mucho. O una canción que escuches casi a diario, qué más da. En cuanto te concentres para leer algo, dejarás de oírla, y se irá casi sin haber notado su presencia. Podría usar eso como una metáfora para tu día a día, piensas. Miras el reloj. Las 17:05. Tienes que prepararte para las clases. Sólo son 3 horas, y sin embargo cada día que vas se te hacen un poco más largas.

Al fin, sales de tu casa. Te has peinado hoy, bien. Al menos has mejorado un poco tu aspecto. Aunque ese chándal que lleva ha tenido una vida demasiado dilatada. Bah, da igual, te juzgarán de igual manera. Llegas, y tomas asiento en la última fila. Desde hace unos días, el indeseable de la fila de delante ha decidido hacerse amigo tuyo, y ahora se empeña en ponerse a tu lado. La conversación sobre el pistón de su moto te tiene tan fascinado como una mierda de perro en medio de la acera. Se te va la cabeza, y no has escuchado nada de lo que te ha dicho. Su rostro te mira, esperando una respuesta. Dices que sí, claro tío, con la esperanza de que ésa sea la respuesta que él esperaba recibir. No lo sabes muy bien, porque ya has dejado de mirarle. Otra vez.

Las 21:31. Has salido de las clases hace un minuto, y ya has recorrido un buen trecho del camino hasta tu casa. No es que te mueras de ganas por llegar, no. Pero no puedes estar en otro sitio. No quieres estar en otro sitio. Así que aprietas el paso, con el pequeño reproductor de mp3 al máximo de volumen, y un cigarrillo en la mano. Casi uno de los únicos placeres que de verdad disfrutas. Las calles están casi vacías cuando vas camino de casa. Sonríes levemente. Mejor así.

Llegas a casa. Tu madre está viendo la tele, con el pijama puesto. Sueltas las cosas en tu habitación, y te pones en el ordenador, mientras le gritas que te haga algo de comer. Accede de mala gana, y su voz te llama unos minutos después. Mientras comes, sientes un leve remordimiento, así que decides darle conversación, comiendo más lentamente para alargar los minutos con ella. Sabes que le gusta. Sabes que le sienta bien que te pares a hablar con ella un rato. Lo haces, impregnando tus comentarios de cierta alegría, que no crees poseer. Al fin llevas el plato al fregadero, y vuelves a tu habitación. Te encierras, enciendes otro cigarro, y vuelves a mirar la pantallita del MSN. Y la barra de tareas sigue vacía. Te dan las 12 sin hacer nada aparte de aburrirte y dejar pasar las horas. Ahora llega tu momento, el mejor momento de tus días. Tomas el libro “Festín de cuervos”, y sonríes. Ya lo has leído, pero no te apetece leer ningún otro. Te colocas en posición cómoda, dejas el móvil lejos de ti, y pasan las horas. Pasan las horas.


(Sigue tú con mi vida, Ánónimo, 14/04/08)

#06 Óscar Dieppa: Sigue tú con mi vida

by bydiox

Levántate a las ocho/nueve, depende de a qué hora saque al perro tu hermana. Los ladridos te despiertan... Desayuna. Llama a la autoescuela a ver cuanto debes y cuando coño te puedes examinar. Siéntate en el ordenador por inercia (no por que realmente tengas algo en especial que hacer). Ve una película en versión rápida o algún anime que te guste o te bajases la noche anterior en lo que esperas a que se haga la hora de comer... ya está lista la comida, para no variar tu hermana, que es una santa, te llama para comer tres/cuatro veces en lo que tu te despegas del puto PC. Comes y vuelta al ordenador hasta las dos, hora ímite que tienes para empezar a prepararte para currar ya que empiezas a las cuatro de la tarde y vas más lento que una tortuga asmática... Dúchate y demás parafernalia para ir al trabajo, saca la moto del garaje como buenamente puedes, ya que no tienes vado y en tu puerta aparca todo dios.

Una vez en la calle esfuérzate por tener mil ojos, ya que aquí todo el mundo se salta los stops que pueden. Es una competición a ver quien te mata antes. Llega al curro, no quieres ver a tus jefes pero no queda más remedio, debes bajar al bunquer. Les ves la jeta ( no saludes, ya que no recibirás respuesta ), coge rápidamente el trabajo acumulado de la mañana que amablemente te dejó el cabrón de tu compañero y sal lo mas rápido posible de ahí para no tener que cruzar palabra con ninguno de tus tres jefes ( sí, tienes tres jefes y eres el único mozo en ese turno que tienen, suerte).

Una vez llegues a tienda empieza a mejorar. Ves a todas tus compañeras (treintañeras con hijos a las cuales te tirarías sin ningún remordimiento por sus maridos/hijos). Controla todo el material que a llegado y que nadie se molestó en colocar por la mañana. Informas de lo que hay que pedir para que los jefes no nos reúnan de nuevo para amenazarnos con que nos mandarán a la dirección si vuelve a ocurrir (sí, la cago tu compañero hace dos meses y el marrón se lo comió todo tu turno).

El resto del día lo pasas sin hacer prácticamente nada hablando de mil chorradas con tus compañeras mientras rezas para que no vengan los jefes a dar por culo.

Acaba el día, vuelve a casa, siéntate en el PC, habla con esos que crees que son tus amigos y que esperas que algún día te dejen tirado. Juega a cualquier chorrada o ve algún anime. Duerme.... Mañana se repite la misma historia...

(Sigue tú con mi vida por un día o dos, Oscar Dieppa, 14/04/2008)

#05 Anónimo: Sigue tú con mi vida

by bydiox

Levántate a las 9.00, mira por la ventana y piensa en una ínfima razón por la que vestirte y hacer algo productivo para no acabar siendo un desecho, desayuna lo primero que pilles o simplemente no desayunes, fúmate X número de cigarrillos si el dinero te dio para comprarlos, escucha algo de música, come rápido y ve andando 30 minutos hacia el instituto, entra en clase y encuéntrate con los mismos gilipollas de siempre que fingen ser tus amigos pero tanto ellos como tu sabéis lo que hay, escucha sus absurdas batallitas de discoteca o lo fuertotes que se están poniendo en el gimnasio todo repleto de absurdas coletillas, comete todas las clases hasta que sales con ganas de que alguien te pegue un tiro, llega a casa y siéntete algo reconfortado, piensa en el examen que tienes en menos de un mes que puede hacerte perder un año de tu vida e intenta sofocar esa molesta sensación en el estomago, escucha a desgana las penas de alguna tía herida sentimentalmente y suéltale cuatro cosas para que se sienta bien. Eres un buen tío. Fúmate el tabaco que quede y ponte a navegar, cuando te des cuenta ya seran las tres de la madrugada y pensarás en lo estúpida y monótona que es tu vida. Vuelta a empezar.


(Sigue tú con mi vida por un día o dos, Anónimo. 14/04/2008)

#04 J.A.R.M: Sigue tú con mi vida

by bydiox

Suena el móvil. Apenas son las nueve de la mañana cuando ya te están llamando incesantemente. Y buena señal. Te avisan para decir que tienes curro. Corto y perezoso te levantas de la cama y te diriges a encender el PC y revisar el correo para saber si, ciertamente, has recibido dicho trabajo y está todo en rigor. Mientras el ordenador se inicia, receloso él, vas al WC a echar la meadita matutina, a enjuagarte un poco la cara y bajas también a por un tentempié a la cocina. El tentempié suele ser el mismo cada mañana, un Actimel, lo único que tu estómago acoge sin naúseas tras levantarte.

Con cara de sueño y pelos a lo Goku, te sientas en el PC, el cual ya aguardaba impaciente. Entras al correo electrónico y sí, hay cosas que hacer. Tienes los datos del FTP para descargarte el archivo, y también el guion a traducir, pero, una vez más, en la agencia han olvidado enviarte los protocolos a seguir y en el guion no se describe si son del tipo tal o cual. Llamas por teléfono, los pides y te dicen que en unos minutos los tendrás, que han cambiado algunos aspectos con respecto a los que ya tienes. Enésima vez que tienes que imprimir protocolos porque han cambiado una mísera cosa. No puedes empezar a trabajar hasta tenerlos, y el reloj corre en tu contra. En apenas cinco horas debes tener acabado el trabajo, tiempo que debería serte suficiente siempre que la documentación a buscar no sea demasiada. Pasan los minutos y sigo sin recibir los protocolos. Impaciente, empiezas a visionar el trabajo a hacer, así vas adelantando trabajo mientras llegan. Te tiras media hora haciéndolo y, con miedo, minimizas y vuelves a mirar el correo. Por fin están. Bien, te restan cuatro horas y pocos minutos para traducir un episodio de un documental, esta vez sobre el oro. Qué coñazo. Te pones manos a la obra.

Han pasado varias horas y, aún con los ojos pegados, finiquitas el trabajo a realizar. Lo envías contento, no por lo que apercibirás por él ya que estás en prácticas, sino por la satisfacción de ajustarse a las exigencias de este trabajo. Te duele la espalda de estar tensionado en la silla. Es ya la hora de comer, pero has estado picando mientras hacías cosas y apenas tienes apetito, así que te vas a hacer un poco de ejercicio a la cochera. Unos abdominales, unas cuantas series con mancuernas, bicicleta estática y remo. Demasiados, pero necesitas sentirte bien contigo mismo y liberar toda la tensión acumulada en la mañana. Acabas, te duchas, te vistes y, seguidamente, almuerzas cualquier cosa que te haya hecho tu madre. Mierda, las cuatro y pico ya. Coges la mochila y te diriges corriendo al coche, pues a las cinco tienes clase. Una cincuentena de kilómetros a recorrer y varios minutos buscando aparcamiento hacen que, irremediablemente, y, una vez más, llegues tarde a clase. En el doctorado están que trinan contigo, pero mientras en prácticas cumplas y en clase des la talla, te pasarán este tipo de tardanzas puntuales.

Pasan las tres horas y media de clase y corriendo te diriges al coche para irte al pueblo. Estás impaciente por ver a tu novia, y ella, ansiosa, te llama para preguntarte cuánto te queda. Poco. Llegas y estás con ella unas horas. Ese intervalo incluye la cena, la cual comes en su casa, cortesía de su madre que te ha preparado algo que te gusta. Así da gusto. Te relajas junto a ella y ella, que se levanta a las siete, pega repetidas cabezadas mientras posa la cabeza en tu pecho. Miras entonces el reloj y ves que son las 12, y te despides de ella hasta el día siguiente. Ya en el fin de semana desaparecerán las horas.

Llegas a casa, cansado, y sacas cosas que tienes que hacer para el doctorado. Encima de que estás en prácticas te envían tareas. Como si estuvieras en la ESO. Manda cojones. Te pones a hacerlas mientras canciones, a un volumen lo suficientemente moderado para embriagar el ambiente de la habitación, te acompañan tacitúrnamente. Escribes, en un inciso, un correo a tu novia. Le dices que la quieres. Su recuerdo y ese pensamiento positivo te dan fuerzas hasta llegar a una hora un tanto intempestiva de la madrugada. No tienes ganas de hacer más. Menos mal que sólo hay clase tres días a la semana y mañana no es el caso. Te vas a dormir. Lo más seguro es que, mañana, te vuelvan a despertar antes de lo previsto. Y eso que no madrugas, pero estás cansado igualmente.

Mientras Morfeo te rodea en tus brazos, das gracias por lo maravillosa que es la vida. Al menos, ahora lo es. Y esperas también, que el día de mañana lo sea. Algo de lo que estás casi seguro

(Sigue tú con mi vida por un día o dos,
J.A.R.M., a 14/04/08)