En abril de 2008 José Luis Merino escribió una entrada en su blog personal con el título "Sigue tú con mi vida por un día o dos", a raíz de esa entra surgió la idea de crear este blog para que otros pudieran dejar sus vidas para que otros pudieran seguir con ellas.
Aquí la entrada original, lo único que tenéis que hacer es leerla y mandar un e-mail. No habrá censura alguna, las vidas de cada uno no son censurables.
Vete mañana a clase, a las 10 Literatura Española y la Informática, a las 11 Principios y Métodos de Literatura Comparada, a las 12 Literatura Medieval, a las 13 Historia de la Lengua. Vete a casa, hazte la comida, cabréate porque tu compañero de piso no ha limpiado, friega, entra en Internet, habla con mil personas, vístete sin hacer la digestión, corre, llegas tarde, corre, móntate en el autobús, 40 minutos después bájate, llega a clase, saluda a todo el mundo, ponte a enseñar durante 4 horas cosas de las que ni tú mismo estás seguro.
Sal de clase, decide si quieres ir o no a un concierto, eso sí, el viernes tienes clase a las 8 no lo olvides y no has ido ni una vez en todo el cuatrimestre, es importante que vayas. Piénsatelo mejor, una amiga va a ir sola por tu culpa, ¿te gusta estar solo? Es lo que más odias en tu vida. Vete al concierto, gástate el dinero que no tienes en entrar, tómate una cerveza que no quieres. Será un concierto mediocre, tendrás que escribir sobre él y hacerlo bien, claro. Vete a casa, corre, pierdes el autobús, a eso de las 11 y media a lo mejor llegarás a casa, tu compañero seguirá sin limpiar, aguanta la respiración, alguien te dice por MSN que te vayas a tomar algo, diles que no, que no puedes, te dirán lo de siempre, que únicamente estás con el ordenador, que no haces nada. Aguanta la respiración. Come algo, ve alguna serie, aguanta a esa chica que te cuenta que está tan mal por MSN, dile que no pasa nada, que la vida no es tan mala. Miéntela, tú no crees en eso, la vida es una mierda y lo sabes: nosotros somos los que la hacemos así. Miéntela.
Mira tu habitación, está desordenada, sucia, tienes que ponerte mañana a recogerla, no lo olvides. Procrastinación. El reloj dice que son las 2, en 7 horas te tienes que levantar. Olvidas no accidentalmente de poner la alarma para levantarte. Te despiertas tarde. Demasiado tarde para ir a clase. Cansado. Demasiado cansado para hacer nada. Le prometiste a tu madre que irías a casa, ya que no fuiste el día de su cumpleaños, algo se rompió en su corazón, esperaba que como el año pasado, aparecieses a última hora y con un regalo. Hacía tiempo que no la viste sonreír tanto. No quieres ir, no tienes ganas, un viaje exprés te espera y luego por la tarde más cosas que hacer. Pero tienes que hacerlo, es tu obligación. Y luego vuelve a casa, ordena los apuntes, comienza estudiar, a pasar a limpio todo, a leer todo lo atrasado, a contestar a todos los que quieren ser tus falsos amigos. Sigue con tu vida.
(Sigue tú con mi vida por un día o dos, José Luis Merino, 09/04/2008)
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